Miércoles 21.11.2018

Eusebio da Guarda, en el recuerdo

Hace dos días se cumplió el 120 aniversario del fallecimiento del mayor benefactor coruñés, Eusebio da Guarda González

 

Hace dos días se cumplió el 120 aniversario del fallecimiento del mayor benefactor coruñés, Eusebio da Guarda González. Murió el 20 de marzo de 1897, dejando a la ciudad un importante legado cultural y económico para el uso y disfrute de sus ciudadanos; supo hacer uso de sus caudales en vida e invertir en ayudar a las necesidades del pueblo en general, que por entonces eran muchas. Todo el mundo supo agradecer aquellas necesarias donaciones que el pueblo precisaba para su desarrollo.
Eusebio da Guarda creó a sus expensas el instituto y el grupo escolar de la plaza de Pontevedra que llevan su nombre, en donde se alzaba de antiguo el baluarte del Caramanchón. De aquel templo de segunda enseñanza, saldrían innumerables personajes ilustres, que brillaron en las artes, economía, política, derecho, ciencias y un largo etc. Entre los cuales podemos citar a; Manuel Abelenda (pintor) González Brañas (físico) Fernández Flórez (novelista) González Garcés (escritor) Emilio González López (político) Enrique Hervada (médico) Liaño Flores (alcalde y abogado) Salvador de Madariaga (diplomático) Pablo Picasso (pintor) Santiago Casares Quiroga (político) 
En definitiva, que muchas generaciones han estudiado y siguen haciéndolo en el instituto Da Guarda, cuyo edificio fue entregado al ayuntamiento, como representante del pueblo coruñés, para que en él pudiesen estudiar las diversas materias de la época y las que se han venido produciendo a lo largo de su historia, sobre todo de segunda enseñanza, escuela de artes y oficios y de bellas artes.
Fue Eusebio da Guarda quien llevó a cabo la reedificación del arruinado templo de la capilla de San Andrés, en otro tiempo de la Cofradía de la Hermandad de la Paz y Misericordia, que le ocasionó al benefactor no pocos problemas y disgustos. La única condición que puso fue que a su muerte de Eusebio y de Modesta Goicouría, su esposa, ambos fuesen enterrados en el templo en el lugar elegido por el arquitecto, figurando su sepulcro de mármol de Carrara, a espaldas del altar mayor.
A su fallecimiento, Eusebio da Guarda pide a sus testamentarios que hagan el mercado de abastos, en la plaza de Lugo, que también lleva el nombre de este buen patricio, el cual sería de hierro, para el acomodo de los vendedores ambulantes para que tuviesen un lugar digno donde realizar su trabajo, recayendo esta labor en manos de sus herederas, las hermanas Luisa y Rosa da Guarda, quienes hicieron realidad el sueño de su difunto hermano. Levantaron el pabellón central y dieron a las pescantinas la oportunidad de vender su pescado fresco sobre los mostradores de mármol, algo único en la ciudad y para asombro de todo el mundo. La obra, realizada por el arquitecto Pedro Mariño, fue el orgullo coruñés hasta 1957, en que fue derruido.
También la fuente del Deseo, de la plaza de Azcárraga, se cree que fue una donación suya y que todo el trabajo de instalación, realizado en 1976, corrió de su cargo 1876. Gracias por el legado que has dado a la ciudad, Eusebio, y que en tu nombre perdura. Siempre tendrás un lugar en el recuerdo de los coruñeses.

Eusebio da Guarda, en el recuerdo
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