domingo 29/11/20

Aceras, bicis y patinetes

as aceras nacieron como un espacio reservado en exclusiva para peatones, al objeto de resguardarlos de los servicios urbanos de locomoción, ya fuesen los antiguos carruajes o los modernos vehículos. Pero eso funcionó hasta que dejó de hacerlo, de modo, que las motos, pese a tener un lugar de aparcamiento propio, se dejan lo más cerca posible del lugar que se desee y subidas a la acera, lo que merma espacio al sufrido peatón. También hay quienes usan la acera para ponerse en marcha y no acontece nada hasta que algo grave ocurra ¿Dónde esta la vigilancia policial para velar por la ordenanza?
Pero lo más grave recae en un único carril bici mal ejecutado, con línea quebrada en sus tramos, no es direccional, sino que se divide en tres partes bien definidas, tramo vial, acera con invasión de parada de bus y falta de señales luminosas y acústicas en su recorrido que sean perceptibles y alerten al ciclista de su maniobra de cara a los conductores. Aunque muchos usan las aceras para ir montados en su bici a todos lados y quien se tiene que separar es el peatón en la mayoría de los casos. Incluso los hay que teniendo el carril bici para su disfrute, siguen haciendo uso a su antojo de las aceras peatonales, aunque también los hay que usan la calzada en lugar del carril bici. Quizás, no les guste su diseño y sea una forma de protesta.
Otro de los artilugios que aparece de un tiempo a esta parte y que se está desbordando en su propia esencia y trae de cabeza a los peatones es el patinete eléctrico, un artilugio peligroso potencialmente si no se toman medidas, dada la velocidad que alcanza y la poca sensibilidad que los patinadores muestran por el espacio peatonal con su veloz marcha. Los hay que usan la calzada y circulan por el carril que les apetece a toda velocidad, sin respetar ni el límite marcado en la señalización horizontal. Les da lo mismo un semáforo en rojo; es igual que haya un paso de peatones señalizado o no, van a su bola y a toda máquina.
Estos dos especimenes rutilantes de la sociedad moderna carecen de sensibilidad hacia el peatón. En su mayor parte y circulan por los espacios reservados a este como si les perteneciese. Hay ciudades en las que ya han tomado medidas al respecto, pero aquí los desmanes siguen su curso a la espera de que en algún momento acontezca un grave accidente. Entonces, las culpas no servirán de nada para remediar lo que ahora es remediable, poner coto a tanto libertinaje urbano, ordenar el espacio común que corresponda a cada uno y a los ciclistas y patinadores darles el lugar que les corresponde y con la responsabilidad inherente de quien lleva en sus manos un artilugio que por desconocimiento, pero no por ignorancia, puede causar un grave daño a las personas que circulan por una acera. Aquellos van a su ritmo y a veces su velocidad es tan excesiva como peligrosa. Hay otra especie de urbanita, como son los dedicados a skating, que circulan por las aceras con sus artilugios y pueden causar a los peatones heridas de suma gravedad en el talón de Aquiles. Las aceras deben quedar reservadas solamente para peatones, carritos de bebés y sillas de la gente incapacitada.

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