Martes 20.11.2018

Lo urgente y lo importante

Casi todos estamos convencidos de que en la educación nos jugamos el futuro

Casi todos estamos convencidos de que en la educación nos jugamos el futuro y reclamamos a todos los Gobiernos mayores inversiones y más y mejores profesores. También un Pacto Educativo que saque la educación de la contienda política y fije un marco estable que no vuelva locos a profesores, padres y alumnos. 
No se ha conseguido en los cuarenta años de democracia y no parece viable en un futuro inmediato, a pesar de que los datos demuestran que la calidad de la enseñanza sufre cuando se la compara con la de otros países y los elevadísimos índices de fracaso y abandono escolar disminuyen muy despacio. A pesar de ello, cada Gobierno que llega, derriba lo que ha hecho el anterior.
Una información publicada por ‘El País’ ha pasado muy desapercibida pese a su enorme importancia. Este año unas 200.000 personas compitieron en junio para lograr una de las 20.698 plazas de profesor de Secundaria, FP o escuela de idiomas. La mayor oferta pública desde que empezó la crisis. Muchos de los aspirantes eran interinos que ya están dando clase en muchas escuelas y, por tanto, cuentan con experiencia. 
Pues hubo sorpresa porque ¡nada menos que el 10 por ciento de las plazas! quedaron vacantes entre otras cosas, por las faltas de ortografía y los errores gramaticales. Muchos de esos “profesores” escribieron “tb” en lugar de también o “xq” en lugar de por qué y utilizaron expresiones adolescentes como “en plan” o “rollo de”. Es cierto que también había una falta de ortografía en el enunciado de una de las preguntas, pero eso sólo avala lo que venimos criticando. Hay más, en alguna provincia el 85 por ciento de los aspirantes no pasaron la primera fase, la de conocimientos. 
Alguna docente experimentada ha dicho que lo que sucede es lógico porque a estos profesores, de niños, no se les exigieron conocimientos de ortografía y ahora ni la saben, ni pueden enseñarla. Si queremos un buen sistema educativo debemos tener profesores óptimos y para eso hay que elevar el nivel, seleccionar a los mejores y pagarles muy bien. Ponemos en sus manos la educación de millones de niños y si lo hacen mal, el daño es irreparable.
Mientras, el Gobierno actual, seriamente preocupado por la situación de la enseñanza en España, prepara una reforma urgente para acabar con la Lomce del PP, que modificó la anterior LOE del PSOE. ¿Saben ustedes qué aspectos importantes va a cambiar la ministra responsable de la educación en España? Que la enseñanza de la religión no sea evaluable ni tenga alternativa escolar, eliminar las reválidas y la publicación de los resultados, limitar las competencias de los directores y dárselas a la comunidad escolar y, muy especialmente, poner todas las trabas posibles a la enseñanza concertada y, con ello, reducir la libertad de elección de los padres y, sin duda, la calidad de toda la enseñanza obligatoria.
Como decía Mafalda, cuando se confunde lo importante con lo urgente, se va por mal camino. Pero cuando lo que se pone en marcha ni es urgente, ni importante, ni necesario y se sigue sin abordar lo imprescindible, entonces vamos mucho peor.

Lo urgente y lo importante
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