• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

El “sindicato del procés”

El papa Francisco pidió a la Virgen, con motivo de la celebración

El papa Francisco pidió a la Virgen, con motivo de la celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción, que nos ayude a “desarrollar anticuerpos contra los virus de nuestro tiempo”, entre otros “la indiferencia, la mala educación cívica que desprecia el bien común, el temor al diferente y al extranjero”, así como “defensas frente a la degradación medioambiental y ética”. Falta hace que la Virgen le escuche, porque la degradación ética y el desprecio al bien común son algunos de los problemas más graves de nuestro tiempo. Lo vemos diariamente en los comportamientos de quienes deberían ser ejemplo para todos. Me refiero especialmente a los políticos y mucho más todavía a los que han dirigido la Generalitat hasta hace unas semanas.
El expresidente Puigdemont, huido en Bélgica porque no es capaz de afrontar sus responsabilidades ante la Justicia, el hombre que, empujado por Artur Mas y por sus socios de ERC y de la CUP, llevó a Cataluña y a España al borde del precipicio, pone como condición a sus socios ser investido presidente, gane quien gane las elecciones. Entre otras cosas, porque sabe que nos las va a ganar él. Y, además, desde su retiro de Bruselas, pagado por no se sabe quién, “exige” a lo que él llama “el sindicato del 155” que si regresa a España le garanticen que no va a ser detenido y conducido ante los jueces. Lo tiene claro. Hay algunos en el bando soberanista que todavía no han aprobado eso de la división de poderes en un Estado de Derecho y que, por supuesto, no lo aplicarían si, como pretenden, el Estado de Derecho fueran “ellos”. No es solo que los jueces y el Gobierno ignoren lo que “reclama” Puigdemont; es que sus exsocios de gobierno no están dispuestos a darle lo que guardan para Junqueras o para su segunda. Y luego tendrán que contar con la CUP, que es la que de verdad ha dirigido el proceso. Y si me apuran, qué pasa con el socio in pectore que es la sucursal catalana de Podemos-Ada Colau, que puede estar dispuesto a lo que sea con tal de seguir mandando.
Eso sí que es un “sindicato”, al que hay que sumar a la ANC y Omnium Cultural, a los medios de comunicación independentistas y a todos esos grupos, unidos por el ideal republicano secesionista y por el generoso dinero que hasta ahora suministraba el Govern catalán, parte del cual salía de los impuestos que pagaban los ciudadanos catalanes que no quieren la independencia de Cataluña. Doce millones al año solo para la “embajadas” catalanas, decenas y decena de millones para todo lo demás. Y, luego, agujeros en la educación o en la sanidad. Antes de hablar del “sindicato del 155” o de anunciar un “pucherazo” –¡ellos, precisamente ellos!– y anunciar un recuento paralelo de los votos, Puigdemont y sus socios deberían fijarse atentamente en lo que ha tenido que firmar Gran Bretaña. Porque su “Catalexit”, si alguna vez llegara, que no será así, sería otra catástrofe para Cataluña. Dice el pintor Eduardo Arroyo que Puigdemont “ha logrado resucitar la bandera española y que se pueda exhibir sin complejos”. Si la izquierda constitucionalista abandona de una vez sus viejos complejos y apuesta sin remilgos por el constitucionalismo, tal vez sea posible acabar con ese “sindicato del procés” que tanto daño ha hecho a Cataluña, a España y a Europa.