• Lunes, 24 de Septiembre de 2018

Un paso al frente

Se atribuye a Voltaire la idea de que solo deberíamos

Se atribuye a Voltaire la idea de que solo deberíamos tomarnos en serio aquello de lo que nos podamos reír. Obvio resulta decir que por sus circunstancias biográficas el genio de Ferney no tuvo ocasión de conocer la deriva cómica de la política catalana de nuestros días.
Hace ya más de dos meses que se celebraron elecciones autonómicas y ni hay acuerdo para formar Govern ni se sabe quién será el próximo presidente de la Generalitat visto que Puigdemont, el primero de los candidatos de los separatistas, sigue prófugo de la justicia; Jordi Sánchez, el segundo, está preso y en situación de probable inhabilitación y el tercero, Jordi Turull, también tiene cita en los tribunales. Hay que tomárselo en serio porque es de risa. Pero es lo que hay a sabiendas de que la falta de seriedad que impregna la política catalana promueve la desesperanza.
Los separatistas juegan al “cuanto peor, mejor”, la vieja consigna leninista. Inventan agravios que empañan la imagen de España en el exterior y creen que eso les favorece. Alargan las negociaciones para pactar un gobierno en la idea de que al prolongar los tiempos mantienen vivo el procés” Le endosan a Rajoy la responsabilidad de las carencias que padece Cataluña pero esconden que la sanidad, la educación y parte del cobro de tributos están transferidos. Alguna de esas materias son competencia de la Generalitat desde hace más de treinta años.
Es un juego de imposturas al que el presidente del Parlament”(Roger Torrent, ERC), debería poner fin convocando un pleno respetando lo dispuesto en el Estatuto. Pero no quiere hacerlo porque forma parte de la trama secesionista.
Así las cosas y para poner freno a la farsa de sustituir a Puigdemont por Sánchez, a este por Turull y a Turull por el siguiente de la lista, parece llegada la hora en la que Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, el partido con mayor número de diputados, se postule como candidata para presidir la Generalitat. La hora de dar un paso al frente que tendría la virtud de poner en marcha el reloj parlamentario. La aritmética parlamentaria favorece a los separatistas, pero la razón y el patriotismo constitucional estarían de parte de quien, según las encuestas, es la dirigente mejor valorada en España.