Sábado 15.12.2018

Todos contra Rivera

en política la tajada que se lleva uno deja en ayunas a los demás

en política la tajada que se lleva uno deja en ayunas a los demás y, a juzgar por las encuestas, Ciudadanos estaría quedándose con la parroquia. No son más que sondeos, pero ponen de los nervios a los dirigentes del PP y del PSOE. No hay rueda de prensa en la que se les pregunte lo que se les pregunte, tanto Rajoy como Sánchez, no pierden la ocasión de lanzar un dardo contra Rivera.
Le atacan a cuento de lo que sea sin darse cuenta que en vez de desgastar su imagen lo que consiguen es que crezca ante la opinión pública. Más allá de las actas fundacionales de los partidos en las que abundan las proclamas de idealismo y altruismo, los hechos demuestran que estas organizaciones son empresas que funcionan como tales y cuyo objetivo primordial es su supervivencia. Por eso, cuando se ven amenazadas por la competencia recurren a cuanto está a su alcance para intentar desacreditarle.
En la pasada legislatura fue Unidos Podemos el que pasó por ese trance y en esta, en la medida en la que Ciudadanos acapara protagonismo en las encuestas, Rivera es la diana contra la que disparan desde el PP y el PSOE.
Sobre todo tras la victoria en las elecciones catalanas que trajo como novedad la consolidación de Inés Arrimadas como líder política dotada de carisma y capacidad oratoria. Era lógico que Ciudadanos intentara aprovechar la inercia del éxito obtenido en Cataluña para exportar la fórmula al resto de España donde, hasta la fecha sus resultados habían sido dignos, pero no espectaculares. Las apariciones en los medios de sus líderes, Rivera y Arrimadas, pero también José Manuel Villegas o Ignacio Aguado, martillo de Cifuentes, han contribuido a crear un relato que estaría calando en la opinión pública. Pese a que es el partido que sostiene al PP en el Congreso y a Mariano Rajoy en La Moncloa (y a Susana Díaz, PSOE, en Andalucía) es un socio impertinente.
Quizá por eso, las encuestas registran la creciente simpatía que despiertan entre los futuros votantes. Aunque lo que proclaman las encuestas es una suerte de preverdad que hay que analizar con cautela, si no se las acaban de creer ni dejan que se les suban a la cabeza y siguen trabajando, puede que consigan su objetivo. De momento, tener a los demás en contra les otorga ventaja.

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