• Viernes, 21 de Septiembre de 2018

Sectarismo

La dirección del PSOE parece empeñada en perder cada oportunidad

La dirección del PSOE parece empeñada en perder cada oportunidad que se presenta para comparecer ante los ciudadanos como una opción de gobierno seria, responsable y fiable. Una opción no lastrada por una concepción sectaria del juego político. Tenemos algunos ejemplos en los hechos de los últimos días que hacen pensar que no navegan en la dirección clásica de la socialdemocracia.
El más reciente tiene que ver con la negativa a apoyar la candidatura de Luis de Guindos a un puesto clave en el corazón de la maquinaria financiera de la Unión Europea. Para explicar el repudio al todavía ministro, Pedro Sánchez argumenta que el Gobierno debería haber postulado para el cargo a una mujer técnicamente competente. Quien parecía mal candidato a ojos de los socialistas españoles resulta que cuenta con el apoyo de los gobiernos de Alemania y Francia, el eje de la Unión. Quiere pues decirse que pese al rechazo del PSOE,De Guindos será el próximo vicepresidente del Banco Central Europeo.
Hay otro ejemplo más ilustrativo acerca de ese tic sectario que culebrea en algunas decisiones recientes adoptadas por la dirección de Ferraz. Tiene como involuntaria protagonista –o víctima señalada–a Elena Valenciano, eurodiputada que fue vicesecretaria PSOE cuando Alfredo Pérez Rubalcaba estaba al frente de la secretaria general. La falta de apoyo por parte de la actual dirección del partido impedirá que pueda optar a liderar el Grupo de los Socialistas europeos en sustitución de Gianni Pitella.
Elena Valenciano que se hizo muy popular en toda España a raíz de un debate televisivo en el que superó ampliamente al exministro del PP Miguel Arias Cañete (actual comisario europeo de Acción por el Clima y Energía), tras constatar el veto de la dirección del partido renuncia a presentar su candidatura. Si así tratan a los suyos, ¿qué pueden esperar los demás?
Es un síntoma, ya digo, de una conducta sectaria inducida por la peligrosa idea que lleva a considerar que el partido reemplaza a la sociedad y todo en él debe estar bajo control. El control que otorga el nuevo Reglamento del partido (aprobado en ausencia de los principales barones territoriales) al secretario general y a su grupo de afines. Antes de insistir en esa línea, Pedro Sánchez debería reflexionar acerca de la tendencia que apuntan las encuestas.