• Domingo, 23 de Septiembre de 2018

Se espera a Rajoy

quim Torra es el nuevo presidente de la Generalitat pese a que en su discurso

quim Torra es el nuevo presidente de la Generalitat pese a que en su discurso de investidura proclamó que el verdadero presidente era Puigdemont. Tal es el grado de surrealismo en el que están instalados los políticos separatistas. De lo proclamado por Torra se desprende que tiene intención de rescatar las leyes de desconexión que fueron suspendidas por el Constitucional y que pretende activar la ficción de la república potenciando estructuras de poder paralelas e incluso otras extraparlamentarias. Son palabras dichas en el Parlamento. Palabras mayores en lo que tienen de anuncio de una agenda diseñada para enfrentarse al Estado saltando por encima de la ley.
Llegados a éste punto cabe preguntar en voz alta qué hará Gobierno para hacer frente a semejante desafío. Porque el anuncio de que el nuevo presidente de Cataluña tiene intención de impulsar el proceso separatista coincide con el hecho de que al formarse el govern decaerá automáticamente el artículo 155 en los términos establecidos por el mandato que otorgó el Senado. Así las cosas, la precariedad parlamentaria del PP se revela como un elemento de primordial importancia porque el Gobierno mantiene una negociación con el PNV para allegar su apoyo a los Presupuestos. Presupuestos de los que depende la estabilidad del Ejecutivo y la propia supervivencia política de Rajoy dado el sesgo adverso que dibujan las encuestas para el PP. La última sitúa a éste partido como tercera fuerza, por detrás de Podemos y con Ciudadanos a la cabeza.
Ciudadanos recela del pacto entre Rajoy y Urkullu porque la condición del PNV para apoyar los Presupuestos era la retirada del artículo 155, justo lo contrario de lo que reclama Rivera, partidario de mantenerlo e incluso ampliarlo. Si Torra decide pasar de las palabras a los hechos a Rajoy no le quedaría otra salida que solicitar de nuevo al Senado la aplicación del ya artículo cuya puesta en marcha supondría la destitución del govern. Una vez más las circunstancias se han conjurado para emplazar a Rajoy a realizar una de las cosas que más detesta en esta vida: tomar una decisión.