Nieve y dimisiones

Todos los años nieva en España y, como siempre, sus efectos acaban

Todos los años nieva en España y, como siempre, sus efectos acaban saltando a la crónica política. Este año, al igual que en otros, las nevadas han desbordado la previsión de las autoridades y de muchos conductores con el resultado conocido. Una veintena de provincias en alerta naranja, autopistas atascadas y miles de conductores atrapados. El Norte cantábrico, Navarra y la Meseta fueron las zonas más afectadas. El punto de mayor incidencia ha sido la autovía de peajeAP-6 a la altura de Segovia. Entre el sábado y el domingo miles de conductores quedaron atrapados por la nieve a sólo sesenta kilómetros de Madrid. Más de quince horas aguantando hasta ser rescatados por la Guardia Civil y los militares de la UME.
Superado el trance llegó la hora de asumir responsabilidades. Y ahí, como cabía esperar, todas las instancias implicadas han tratado de escurrir el bulto. El Gobierno señala a Iberpistas (de Abertis); la concesionaria de la autopista le pasa la pelota a Fomento; Pedro Sánchez (PSOE) culpa al Ejecutivo y Gregorio Serrano, director de la DGT, a los conductores. Nadie se siente responsable. Desde lo de la Armada Invencible, aquí, los desastres son huérfanos. La novedad es la mala memoria de algunos.
En el invierno de 2009 también nevó. Y mucho. Miles de conductores quedaron atrapados en algunas autovías. También entonces los medios reflejaron la indignación de los conductores y criticaron la reacción tardía de las autoridades. La palma de los dicterios se la llevó Magdalena Álvarez, a la sazón ministra de Fomento. Llovieron las peticiones de dimisión, pero hubo una que destacó por su dureza y por la acidez de la fórmula empleada para descalificar a la ministra. “Ayer nevó en España... vosotros lo sabíais, pero Magdalena Álvarez, no. Esta mujer estuvo dónde siempre: organizando el caos, que es su especialidad. Es inadmisible que un país como España se deje a la gente en la calle porque haya una nevada. ¡Pido su dimisión!”. Quien así tronaba en el transcurso de un mitin celebrado en Galicia era Mariano Rajoy, por aquel entonces jefe de la oposición. Hoy preside el Gobierno. ¿Será coherente? ¿Pedirá la dimisión al ministro de Fomento? ¿O la del director de la DGT? Veremos.