Lunes 10.12.2018

Gesto o escándalo

En la política lo que parece, es. Y parece que el Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho el “gesto”

En la política lo que parece, es. Y parece que el Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho el “gesto” que reclamaban algunos dirigentes independentistas a propósito de la situación penal de los líderes catalanes que se encuentran en prisión preventiva a raíz del golpe institucional de hace un año. Lo ha intentado, pero se ha quedado por debajo de las exigencias de quienes les presionaban. Gracias a eso, no estamos ante un escándalo político mayúsculo. Vayamos por partes.
La Abogacía del Estado ha pasado de calificar como “rebelión” lo sucedido (delito castigado con penas de hasta 25 años), a considerar que se trata de “sedición”, delito castigado con penas menores. Para muchos observadores sería el “gesto” solicitado por los separatistas. El máximo posible al alcance de Sánchez. Si la Fiscalía también se hubiera hecho eco de las presiones de los correligionarios de los políticos presos, habríamos asistido a un escándalo sin precedentes. Que en clave menor ya se había producido a raíz de las manifestaciones de diversos miembros del Gobierno favorables a la excarcelación de los presos que están en prisión con carácter preventivo.
Y del propio Sánchez, quien dando testimonio de uno de sus frecuentes cambios de criterio ha pasado de afirmar que para él no había duda de que lo sucedido en Cataluña había sido un intento de golpe y por lo tanto un delito de rebelión, a considerar ahora que en los hechos no se habían dado los supuestos que prevé el Código Penal para determinar el delito de rebelión.
Ocioso resulta recordar que entre una y otra declaración medió la moción de censura que le aupó a la Presidencia  merced al apoyo de los separatistas ERC y PDeCAT.
Ya digo que en política lo que parece, es. Y desde esa percepción cabe interpretar las críticas que ha recibido el cambio de criterio de la Abogacía del Estado por parte tanto de Casado como de Rivera. El procés y sus secuelas, la “cuestión catalana”, sigue siendo el gran sargazo de la política nacional, la rémora que frena el progreso.

Gesto o escándalo
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