• Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Esto también pasará

Qué pereza. Despertar y ver que el culebrón de los secesionistas sigue vivo. Con más de lo mismo. Juegos políticos ideados para aburrir y empantanar la situación.

Qué pereza. Despertar y ver que el culebrón de los secesionistas sigue vivo. Con más de lo mismo. Juegos políticos ideados para aburrir y empantanar la situación. Sí antes fue presentar Jordi Sánchez  como candidato para presidir la Generalitat, ahora es el viaje a Berlín de diputados afines al huido Puidmont para rendir pleitesía al prófugo y con la complicidad de TV3 armar el trampantojo de una lista electoral con vistas a una repetición de las elecciones caso de que el Parlament no consiga sacar adelante la investidura de algún candidato. Un juego perverso de los partidos secesionistas que al tiempo que no pierden la oportunidad de perder la oportunidad de formar govern –finiquitando así la vigencia del artículo 155–, se rasgan las vestiduras denunciando dicha intervención por parte del Gobierno que actuó con arreglo al mandato aprobado en su día por el Senado.
Llevan ventaja en el relato –dentro de Cataluña y fuera de España– porque llevan años cultivando a corresponsales y dando entrevistas en inglés, francés o alemán, mientras que desde Madrid se contemplaba el panorama. El Gobierno que preside Mariano Rajoy hizo lo que debía, pero lo hizo tarde y en esa tardanza les cedió la iniciativa. Siguen en esa inercia. Nadie sabe hasta cuándo, porque al no haber concedido el tribunal alemán de Schleswig-Holstein la extradición de Puigdemont de manera automática y poner reparos a los términos en los que se justifica la euroorden el proceso puede alargarse y los secesionistas van a aprovechar ese tiempo para seguir con sus maniobras y con las entrevistas en las que se descalifica a la democracia española.
La cosa está en manos de los jueces, pero en el caso de España, los tribunales son, por decirlo así, la retaguardia del sistema, no la vanguardia. Ese papel, el de llevar la iniciativa, corresponde a la política. Ocurre, sin embargo, que el Gobierno que preside Mariano Rajoy no atraviesa por su mejor momento. Tiene dificultades para aprobar los Presupuestos –el PNV condiciona su apoyo a la desactivación del artículo 155–. Y, para mayor abundamiento en la precariedad, sigue sin resolver el escándalo del máster de Cristina Cifuentes que para el PP puede aparejar la pérdida del gobierno de Madrid. Ya se sabe que a perro flaco todas son pulgas. Solo desde la experiencia que transmite la edad se puede confiar en que algún día todo esto pasará. Porque todo pasa en esta vida.