Martes 11.12.2018

MARUXA E IGNACIO

OIgnacio y Maruxa, que tanto monta, ya que se trata de madre e hijo. Maruxa es esa coruñesa indomable que lleva con brillantez y alegría su tercera edad. Es nada menos que Maruxa Olavide Verdía, escritora, de prosa y verso, periodista hasta cierto punto y, por supuesto, eximia pintora. Su hijo, Ignacio Bermúdez de Castro Olavide, es brillante abogado y agudo escritor. Además, colecciona carreras universitarias y ya ha cursado cinco.

OIgnacio y Maruxa, que tanto monta, ya que se trata de madre e hijo. Maruxa es esa coruñesa indomable que lleva con brillantez y alegría su tercera edad. Es nada menos que Maruxa Olavide Verdía, escritora, de prosa y verso, periodista hasta cierto punto y, por supuesto, eximia pintora. Su hijo, Ignacio Bermúdez de Castro Olavide, es brillante abogado y agudo escritor. Además, colecciona carreras universitarias y ya ha cursado cinco. El viernes, Ignacio presenta su segunda novela –“El viejo notario”– en la Fundación Novacaixagalicia, a las ocho de la tarde. Se trata de un misterio empapado de sangre que acontece en el apasionante mundo notarial de La Coruña.

El libro está editado por Huerga y Fierro Editores. Su obra, que se lee de un tirón, tiene marcados matices periodísticos y se nos antoja materia prima suficiente para confeccionar con ella un interesante guión cinematográfico, cuyos protagonistas podrían ser Maribel Verdú y Antonio Banderas. Ello al margen de la satisfacción personal que de por sí supone la lectura apasionante de la novela propiamente dicha.

Los amplísimos conocimientos del autor sobre la ciudad de La Coruña, sobre la clase de las personas que se dedican al mundo del Derecho y al campo específico del Notariado, amén de la tremenda cultura que adorna a Ignacio, todo ello, digo, arroja una sensación inédita cuando se lee “El viejo notario”.

El propio autor se refiere a sus dos novelas publicadas, cuando dice: “Esta es más fácil de leer que la primera, más ágil, con más acción. Y eso que confieso no ser, como lector, demasiado aficionado a este género”.

Pues si llega a serlo, se codea con Agatha Christie, porque esta segunda novela de Ignacio riza el rizo de la perfección en lo que hace referencia a la novela negra. Y en tanto Maruxa, su madre, deleitaba a los lectores de El Ideal Gallego con su sección “Las cosas de Maruxa”, su hijo coleccionaba carreras –alguna de doble disciplina–, ejercía y ejerce como reputado abogado matrimonialista (sin abandonar otras facetas de la Abogacía), y escribe novelas con facilidad y donosura. A la vez, es un lector insaciable.

Ya podrá, con los 10.000 volúmenes de su biblioteca, en parte heredados de su tío que fue premio Planeta. Por varias vías, de casta le viene al galgo.

Enhorabuena.

MARUXA E IGNACIO
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