Viernes 26.04.2019

La mano de hierro con guante de seda de Taín

Vázquez Taín, juez a tiempo completo y escritor en las horas libres, alcanzó su máxima cota de popularidad con aquel interrogatorio que lo aupó a los altares xacobeos en el que se pasó siete pueblos con el electricista bibliófilo, el chispas de la catedral de Santiago que decidió que el códice Calixtino estaba mejor en su casa. El asunto le dio para escribir una novela en la que hubo quien vio un corta y pega del sumario. Después se fue a disfrutar de una existencia tranquila en el valle, del que solo sale de escalada para coronar otro pico de fama cada vez que requieren su docta opinión sobre causas judiciales. Es lo que ha ocurrido ahora en relación con la sentencia que condena a una madre que le dio dos bofetadas a su hijo por no querer ducharse. Taín asegura categórico que un azote puntual no debería considerarse como un delito de mal trato. Los puristas del buenismo se tiran de los pelos, pero su señoría tiene más razón que un santo. Menos mal que no fue el instructor de la causa, porque si no igual hasta publica otro libro con trama boxística. 

La mano de hierro con guante de seda de Taín
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