Domingo 24.03.2019

Un atasco que detuvo el pulso de A Coruña

Un conocido fontanero –político, eh, no de los que arreglan tuberías– recibía asistencia médica después de un pequeño contratiempo y se quejaba: “Dóeme o pulso”. La enfermera, catellanohablante, le respondió: “El pulso se tiene o no se tiene, pero no duele”. El doente insistía en que estaba sufriendo un tormento, pero ni se le pasó por la cabeza explicarle que el pulso para un gallego es lo mismo que la muñeca para un espanhol. Si lo hubiese hecho, no habría podido rosmar sobre la ignorancia de la sanitaria y él si no rosma, sea de lo que sea, no es él. La enfermera simplemente debió de pensar que tenía delante a un borde. No lo conocía de nada, pero no iba desencaminada. Ese problema lingüístico se resolvió con facilidad, pues el doente do pulso non tiña nada en la muñeca. A veces los percances no son físicos, sino del tráfico y alcanzan proporciones monumentales. Duran más de ocho horas y miles de conductores quedan atrapados en ellos. Así ocurrió el lunes y lo lógico, ante una situación excepcional era tomar medidas excepcionales, como abrir al tráfico la Marina. Sin embargo, Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, se negó a hacerlo, porque un atasco no es una emergencia. Veremos si el día que le doa o pulso a alguien la abre o hasta deja aterrizar un helicóptero en María Pita.

Un atasco que detuvo el pulso de A Coruña
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