Los logros de Donald Trump

Yo no sé por qué se ha montado tanto revuelo con la recién estrenada presidencia de Estados Unidos.

Yo no sé por qué se ha montado tanto revuelo con la recién estrenada presidencia de Estados Unidos. Hemos infravalorado a Donald Trump, que tiene cualidades muy importantes que habría que tener en cuenta. En primer lugar, ha sido elegido democráticamente, con los votos necesarios para ostentar –algo de lo que le acusan mucho porque le tira mucho el oropel– el cargo que ocupa. La democracia, ese gran sistema, permite que el pueblo elija y el pueblo de Estados Unidos ha decidido que sea este señor el que dirija su destino durante los próximos cuatro años.
Pero tiene más méritos: es el primer político que llega al cargo y se pone manos a la obra para cumplir lo prometido. Un tío cabal y que no deja ni que los jueces o las leyes se lo impidan, que hasta ahí podíamos llegar. Y tampoco se puede negar su capacidad de trabajo. En menos de dos semanas, ha puesto en marcha las principales promesas que llevaba en su programa. ¿Queréis que los pobres paguen por la sanidad? Pues me cargo el Obama Care. ¿Queréis muro? Pues empezamos a levantar la empalizada ante México. ¿Queréis que no entren musulmanes? No hay problema, cerramos la frontera. ¿Y los de Arabia Saudí? No, hombre, no, que esos tienen dinero y no son terroristas. Sí, bueno, los del 11-S venían de allí pero seguro que habían pasado mucho tiempo en Siria o en Yemen.
Tanta es la capacidad de trabajo que le absorbe y, en ocasiones, hasta se olvida de que la pobre Melania va a su lado. Aunque yo creo que, en realidad, es un ejercicio de feminismo, que eso de abrirle la puerta del coche o esperarla y dejarla pasar delante es algo trasnochado y que va totalmente en contra de la igualdad. Para que luego protesten todas esas locas del gorro rosa.
Además de la capacidad de trabajo, el respeto por la democracia o la seriedad que supone cumplir sus promesas electorales, Donald Trump añade otra virtud a esta extensa lista: la sinceridad. Que nadie tema que el presidente de Estados Unidos se corte a la hora de decir algo porque pueda causar un conflicto con otro país. La diplomacia está sobrevalorada pero la sinceridad mola que flipas. A ver si ahora no se va a poder decir que la prensa miente todo el rato, que Meryl Streep actúa regular o que Madonna es asquerosa. O que todos los mexicanos que entran en Estados Unidos son violadores, narcotraficantes y asesinos, que eso es algo que sabe todo el mundo. ¿Qué va a hacer México, sacar a la calle las armas nucleares? Si no tienen...
Y, por si no fueran pocas virtudes, Donald Trump no solo tiene valores en sí mismo, sino que ha sido capaz de fomentarlos en los demás. ¿O acaso ahora no apreciamos mucho más la prudencia a la hora de hacer declaraciones? Hay muchos líderes del mundo libre que deben estarle agradecidos al presidente de Estados Unidos porque su popularidad ha crecido enormemente. Vale que igual es por comparación pero menos da una piedra. Aunque si hay algo que deberíamos agradecerle profundamente al presidente Trump es su capacidad de unión. Desde que ha llegado al poder, se echan las manos a la cabeza tanto los de izquierdas como los de derechas, y eso es algo que hacía mucho tiempo que no pasaba. Yo creo que su mandato está siendo muy positivo. Lo que pasa es que sois unos quejicas.