• Miércoles, 19 de Septiembre de 2018

¿Nuevas elecciones en Cataluña?

Dentro del esperpento en el que se ha convertido la política en Cataluña

Dentro del esperpento en el que se ha convertido la política en Cataluña en los últimos tiempos, un argumento que va tomando cuerpo a medida que se acercan las elecciones del 21-D es que estas no van a resolver nada y que, por lo tanto ,será necesario convocar otras en un plazo breve de tiempo. Es decir, que sin haber votado en unas elecciones ya convocadas, se está mandando un mensaje letal a los ciudadanos: habrá que volver a las urnas en unos meses.
Este mensaje supone una falta absoluta de respeto a los tiempos y a las formas que hay que guardar en democracia: parecería lógico esperar a contar las papeletas en la noche del próximo 21-D, ver los escaños que obtiene cada partido, y a partir de ahí, exigirles un esfuerzo de entendimiento, de diálogo, de negociación y de pacto, para formar un Gobierno que devuelva a Cataluña la estabilidad institucional necesaria para salir de la parálisis en que le ha sumergido el proceso independentista.
Es verdad que las encuestas dicen lo que dicen: que los partidos independentistas (ERC; PdeCat y la CUP) están rozando por debajo la mayoría absoluta y que el bloque constitucionalista (Ciudadanos, PSC y PP) tampoco la obtiene, lo que convierte a la marca catalana de Podemos en árbitro de la situación. Ciertamente, si esos augurios demoscópicos se cumplen, las dificultades para pactar y formar gobierno serán enormes, pero eso no es motivo para que a priori se esté lanzando el mensaje de que antes de votar el 21-D ya se esté pensando y hablando de unas nuevas elecciones. En los diez días que quedan de campaña electoral pueden pasar muchas cosas, algunas de ellas muy significativas y que caso de confirmarse cambiarían por completo el análisis que se hace a día de hoy.
Por ejemplo, que Ciudadanos consiga ser la fuerza más votada, por delante de partidos como ERC o la lista de Puigdemont, y que eso obligara a los partidos no independentistas, especialmente a Podemos, a tener que mojarse y optar bien por apoyar la investidura de la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, como presidenta, o bien por apoyar a un candidato independentista, donde las cosas tampoco están muy claras ya que Puigdemont está remontando cada día y comiéndole el terreno a ERC que tiene a su líder natural, Oriol Junqueras, en la cárcel. En resumen, puede pasar de todo el 21-D, por eso hay que esperar y en cualquier caso sería deseable que se evitase volver a llamar a las urnas dentro de unos meses a los ciudadanos de Cataluña. La situación social y económica no está para ese tipo de licencias.