Más banqueros al banquillo

El expolio y mala gestión de las cajas de ahorros empieza a jalonar la actualidad económica y de tribunales.

El expolio y mala gestión de las cajas de ahorros empieza a jalonar la actualidad económica y de tribunales. Ya hemos visto pasar ante la justicia a numerosos directivos con acusaciones de distinta índole. De hecho, más de 200 se han sentado ya o se van a sentar en el banquillo. Algunos incluso están en la cárcel. El último nombre en saltar a las portadas ha sido Narcís Serra y la cúpula de Caixa Catalunya. De momento, la Fiscalía ha pedido penas, en el caso del vicepresidente de González, de cuatro años por administración desleal por las subidas de sueldos que se aprobaron cuando la entidad financiera ya había empezado a recibir ayudas públicas y de dos para otros directivos. Sin embargo, sobre Serra también se investiga un agujero en la caja de más de 700 millones por operaciones inmobiliarias dudosas, concedidas sin criterio empresarial.
Hay que recordar que Caixa Catalunya acabó recibiendo más de 12.000 millones de ayudas públicas y que proporcionalmente al tamaño de la caja necesitó más ayudas que la propia Bankia. Además, el FROB da por perdidas estas ayudas cosa que no ocurre en el caso de Bankia, que año tras año va corrigiendo las cuentas y ya ha dado algunas alegrías a las cuentas del Estado.
También sorprende el tratamiento que se le ha dado a unos y otros. Rato fue sacado de su casa y metido en un coche policial al más puro estilo de serie americana y, por supuesto, abrió telediarios. Por el contrario, de la situación de Serra nos hemos enterado casi de tapadillo. La doble vara de medir funciona a las mil maravillas. Con años de retraso por la lentitud de la justicia en la instrucción de los casos, al final parece que nos enteraremos de lo qué ocurrió con la dirección de las cajas de ahorros, también en Caixa Catalunya, con sus operaciones fraudulentas e interesadas y con los sueldos e indemnizaciones que se concedían sin pudor, cuando ya se sabía que tenían más agujeros en las cuentas que un queso gruyere. Agujeros que hubo que tapar con los 60.000 millones de recursos europeos que han pasado a nuestro debe, al de los ciudadanos, y que nunca recuperemos.