Jueves 13.12.2018

El empleo comienza a torcerse

Todos los meses de noviembre de la serie histórica comparable, el paro sube en noviembre. No es precisamente un mes bueno para el empleo. Sin embargo, el desempleo bajó en los años de la recuperación hasta este de 2018 en que ha subido en más de 1.800 personas. Claramente se ha roto la tendencia, más si tenemos en cuenta que todos los sectores han registrado caídas excepto el sector servicios y que la Seguridad Social ha perdido casi 47.500 cotizantes, el peor dato desde noviembre de 2013. La compleja situación política con un Gobierno incapaz de encontrar acuerdos para sacar adelante las cuentas públicas y la posición radicalizada del independentismo catalán están sin duda detrás de estos datos.
Cierto que el Gobierno no ha sido capaz de poner en marcha ninguna de las medidas letales para la economía que ha pactado con la extrema izquierda, pero los anuncios y las contradicciones están haciendo tanto o más daño. Solo hay que ver algunos de los datos que ya se registran en distintos sectores como la industria, donde los pedidos cayeron en septiembre casi un 3,5 por ciento o la bajada de las ventas de automóviles en noviembre. Y son sólo algunos datos, ya que los indicadores adelantados auguran no desaceleración sino directamente descensos en la mayoría de los indicadores, especialmente las exportaciones.
Lo dramático es que esta peor situación de la economía española ocurre cuando la deuda pública ronda el 100 por cien del PIB y el margen es, por lo tanto, inexistente para abordar cualquier emergencia mayor. La Seguridad Social, por su parte, no reduce su agujero. Más bien, al contrario, no deja de crecer y se tiene que endeudar para afrontar los gastos del mes y de las pagas extraordinarias. En todo caso, lo más terrible es que el año pasado 150.000 puestos de trabajo cualificados se quedaron vacantes en España, lo que refleja que la formación está muy alejada de las necesidades de las empresas y que urge corregirlo si queremos ver algún día en España tasas de paro semejantes a los de otros países de Europa.

El empleo comienza a torcerse
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