Lunes 18.03.2019

Requiem por los hombres

En este mundo de locos que vivimos, donde se retuercen los conceptos

En este mundo de locos que vivimos, donde se retuercen los conceptos y se castiga el sentido común, estamos superando límites impensables. Si la naturaleza te ha hecho varón parece ser que también te ha hecho presunto sospechoso. Así lo confirman folletos ligados a asociaciones feministas que llegan a afirmar que “todo hombre es un maltratador en potencia” y se quedan tan tranquilas.
No discuto, es más, reconozco, la utilidad social de movimientos de mujeres que históricamente han conseguido imponer justicia ante situaciones irracionales que sufrían las mujeres. El derecho a voto, la igualdad de oportunidades en base a méritos o la lucha por la no discriminación salarial son algunas de las acciones que justifican una lucha reivindicativa que ha dado resultados y aún dará más.
Y por aquí todo bien, ánimo y solidaridad para con el sexo femenino en lo que son justas aspiraciones y derechos. Y en nombre de tan nobles acciones, las feministas, no todas, pero si muchas, parecen haberse echado al monte en una guerra de sexos que pone los dos pies en la irracionalidad. Sé que lo que escribo no es políticamente correcto, pero tengo la esperanza de no ser estigmatizado por exponer, en uso de mi libertad de expresión, una visión diferente sobre lo que está pasando con el apoyo decidido de muchos medios de comunicación que no alimentan las iniciativas feministas, en muchos casos las crea y en todos las amplifica.
Personas que van de progres intelectuales llegan a afirmar que las mujeres no necesitan igualdad sino feminismo, convirtiendo en ideología de género las aspiraciones de mujeres que reclaman su lugar en una sociedad que arrastra el peso de una educación en la que el hombre partía con ventaja.
Hombre y mujeres normales detestamos cualquier maltrato a la mujer y exigimos duras penas que acaben con los delincuentes en prisión y por mucho tiempo. Creemos que cualquier puesto de trabajo debe de ser ocupado por aquella persona con mejores cualidades y formación, independientemente de su sexo. Como empresario no tengo duda a la hora de fichar a un empleado por su valía y al margen de su sexo.
No comparto la discriminación positiva que pueda facilitar a una persona un puesto de trabajo por razón de sexo. Muy pocos “y pocas” (que avance), habréis oído hablar de una cantante valenciana que se llama Bebe y mucho menos habréis leído o escuchado sus declaraciones sobre la cuestión feminista, seguramente porque no comulga con el tsunami que nos asola. Claro, no dice lo que los medios quieren amplificar. Parece que solo se acepta un mensaje único y todo lo que se aparte de él no existe, es un poco eso de libertad de opinión sí, pero si dices lo que quieren oír.
Leo las declaraciones en las que una iluminada ilustrada dice que debemos forzar a los niños a jugar con muñecas, cocinitas y casitas. Fíjense que no pide que se deje jugar a los niños en libertad y con lo que quieran. Pretende alimentar un sectarismo ideológico de género entre los más jóvenes. En algún colegio se ha prohibido jugar al fútbol a niños por entender que supone machismo y margina a las niñas. Esto sucede hoy, que el 74% de los universitarios son mujeres. Habrá que pedir perdón por nacer varón.

Requiem por los hombres
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