sábado 5/12/20

Regreso al futuro

oy, 24 de octubre de 2019, Franco ha vuelto. Pedro Sánchez ha introducido en el nuevo DeLorean, ahora con forma de helicóptero, la fecha del 20 de noviembre de 1975 y hacia allí nos ha llevado a todos los españoles en un viaje no sé si sin retorno. La amplia explanada del Valle de los Caídos servirá para que Marty Mcfly haga despegar su bólido y nos devuelva a aquellas colas interminables de españoles que acudieron a rendir homenaje a Francisco Franco para acompañarlo después en caravana por la carretera de La Coruña hasta la Basílica donde iba a ser enterrado bajo la presidencia de Juan Carlos de Borbón.

Los memes de la época, en forma de boca a boca porque no existían las redes sociales, hacían chistes con la losa de piedra que lo cubriría y decían que pesaba 1.500 kilos para que no pudiera salir de allí. No hay entierro que se precie que no luzca coronas de flores en cuyas cintas se puede leer: “no te olvidaremos” y es que todos aquellos que hemos perdido a algún ser querido nos consolamos pensando que uno no muere nunca mientras no se le olvide. Nadie ha hecho más por recuperar a Franco para el imaginario colectivo que Zapatero y Pedro Sánchez, gracias a ellos Franco es actualidad cada día y, cuarenta y tantos años después, aquel fallecido sigue ocupando portadas de periódicos y abriendo informativos, tanto, que muchos españoles ven en la coincidencia de la exhumación con la violencia en Cataluña una especie de SOS que Sánchez le pide a Franco para solucionar el tema porque es bien sabido que los separatistas catalanes le mostraban mayor respeto a Franco que a la democracia y ante un problema que Sánchez no sabe resolver, recurre a la figura del dictador para poner calma en tierras catalanas. Si yo fuera familiar del militar exhumado, le estaría muy agradecido a Sánchez.

Los socialistas del presidente usan la exhumación como un acto de campaña y esperan que les reporte un aluvión de votos el próximo 10 de noviembre. Y posiblemente ocurra, pero cabe la posibilidad de que esos votos que mueve la figura de Franco los recoja Vox o el Pp. Todo el mundo sabe que boxear con fantasmas, como dijo Alfonso Guerra, da malos resultados porque te aleja de la realidad. No falto a la verdad si digo que el tema del traslado de los restos de Franco solo preocupa a políticos y meritorios rencorosos que se resisten a aceptar la historia tal y como es. Si de verdad se pretendía un bien para la sociedad, nunca debió de convertirse todo esto en un circo mediático en plena campaña electoral, de la que, por cierto, nadie habla.

Un estadista nunca hubiera planteado las cosas como Sánchez lo ha hecho, buscando confrontación y exhibiendo como un éxito lo que no deja de ser una corrección a la historia que pretende adulterarla hasta la exageración, pero estamos en eso desde hace demasiado tiempo y la larga sombra de Francisco Franco se prolonga en el tiempo y no de la mano de nostálgicos del franquismo, si no azuzada por un iluminado que quiere ganar ahora una guerra del siglo pasado y cuyos protagonistas reales, Sánchez no había nacido prácticamente, se fundieron en un abrazo allá por el 1978 para dar por zanjadas las rencillas y los rencores.

Claro que hay que dar sepultura digna a todos los cadáveres que aún están mal enterrados, eso sí, a todos, porque los hay de los dos bandos. No sé a donde nos lleva todo esto la verdad, pero sí sé que, entre Cataluña, la exhumación y las sucesivas elecciones inútiles, los españoles estamos más en el pasado que en el futuro. Es urgente que alguien vuelva a poner en el DeLorean el año 2019 y los sucesivos.

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