viernes 4/12/20

La parodia nacional

i las cosas fueran bien podríamos disfrutar del sainete político que nos ha tocado vivir. Tiene sus fases, pero van a menos a medida que pasa el tiempo. Empezó en sainete y se titulaba “ganaron las izquierdas”, pronto se convirtió en esperpento, sin la genialidad de Valle-Inclán y lo titularon “la izquierda no se entiende” y acabó en parodia, “la izquierda se pelea”. 
Tendría su gracia si los antecedentes históricos de las izquierdas no nos recordaran que de las desavenencias se produjeron graves consecuencias para los españoles. Esto lo sabemos todos y lo conoceríamos mejor si la memoria histórica se orientara hacia el conocimiento de la verdad en lugar de al revanchismo y a las venganzas para saldar rencores impostados. 
Muchas veces he escrito en esta columna sobre el bajo perfil de la clase política que nos gobierna, no solo en la izquierda que nadie se confunda, en todos los partidos cuecen habas y no son estos los mejores momentos para presumir de equipos dirección de los partidos. Es un castigo añadido porque nunca hizo falta más talento que ahora desde 1975 ni tampoco desde entonces tuvimos menos a nuestro servicio. 
Pedro y Pablo, pico y pala, son incapaces de acompasar sus partituras y se limitan a una guerra de egos que los aleja y que ponen en valor sus diferencias en lugar de aflorar puntos de encuentro que pudieran servir de base para un gobierno Frankenstein. Curiosamente, son los separatistas y los proetarras los que más facilidades parecen dar a Sanchez para que gane su investidura, dato que debe hacernos pensar y de hecho nos preocupa, pero es una realidad. 
Viendo y valorando los riesgos de este tipo de gobierno, la ciudadanía gira su mirada hacia Rivera buscando un ejecutivo más centrado y de corte social demócrata, pero aquí se abre otra guerra de egos entre Sanchez y Rivera. Este último se ha comprado un rotulador rojo y para estrenarlo ha borrado todos los puentes posibles a base de vetos apriorísticos a izquierda y derecha que impiden todos los acuerdos imaginables, convirtiéndose así en el líder más inútil de todos los que hay pues su liderazgo conduce a la incomunicación total ante la perplejidad de sus votantes que no salen de su asombro ante la pétrea postura de Rivera que debe de creerse un enviado divino para la salvación de no se sabe quien pero que, de momento, solo abre las puertas de separatistas y filoetarras para que de ellos dependa nuestro futuro gobierno, sin duda, un sinsentido que acaba por destruir la esencia del nacimiento de Ciudadanos que, de ser el azote de nacionalistas, es ahora su auténtico mentor que los empuja hacia los brazos de Sanchez. 
Rivera está instalado en el “cuanto peor, mejor” y eso supone dificultarnos la vida a todos, seguro que sus votantes están tomando nota y quizá salgan huyendo de Ciudadanos como muchos de sus dirigentes están haciendo. Y para que no falte nada en esta parodia, sale la vicepresidenta a decir que el feminismo es socialista o no es y quizás, sea la única verdad de todo esto, por lo menos en las cabecillas de las dirigentes socialistas, pero si feminismo es socialismo entonces sí hablamos de ideología de género y entonces muchas y muchos nos sentimos excluidos, ¡bonita!

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