LAS SEÑORÍAS

Se acaba esta legislatura virtual y permítanme

Se acaba esta legislatura virtual y permítanme que mire esta realidad con mi prisma de género, a riego de parecer pesada,  pero esto es lo mío. Esta mini legislatura, casi tan corta como una temporada de Zara, fue excepcional. Y no solo porque no se consiguió llevar a cabo la tarea para la que se constituyen las Cortes, es decir, para formar un Ejecutivo. También fue excepcional porque fue la legislatura con mayor representación femenina. De los 350 escaños, 138 fueron ocupados por mujeres. De hecho casi se alcanzó la paridad establecida en el Congreso. Fue un 40%. Es más, en el Senado se superó con un 41,6%.
Esta situación –inédita– es el resultado de que hubo más mujeres encabezando las listas del 20.D: es el caso del PSOE. Por primera vez en su historia la mitad de las listas socialistas llevaban una cara femenina en sus carteles. También las listas cremallera, es decir, las que van alternando los candidatos por género, facilitaron esta situación histórica. Todas las formaciones aportaron diputadas salvo Unión del Pueblo Navarro. Por barrios, casi todos rozaron la paridad establecida en el 40% o la superaron. Podemos y sus confluencias, el 49,2 %. El PSOE, el 44,4 %. De los 123 escaños del PP, 45 tuvieron nombre de mujer, lo que supone un 36,5%. Sólo se desmarca Ciudadanos, que sólo contó con 8 mujeres de las 40 actas obtenidas, o sea, un 20 %. Puesto que avanzamos hacia una convocatoria electoral bis y que las listas no van a cambiar de manera sustancial, es de esperar que la proporción final se mantenga en el nuevo Congreso.
La semana pasada me refería al postureo reinante en materia de igualdad. Al hilo del remate de legislatura retomo el concepto. Podemos/Compromís propusieron cambiarle el nombre al Congreso de los Diputados y quitar este segundo término, incluso de la fachada. La propuesta la pasaron por registro el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, no se da puntada sin hilo, que decía mi abuela modista. El argumento para la propuesta no de ley fue que la denominación actual “excluye a las mujeres de la institución”. Con la nueva denominación, sólo Congreso, se incluiría a las mujeres en la cámara. Me hago en voz alta dos preguntas: yo creía que la representación de las mujeres en las Cortes quedaba garantizada con el voto en las urnas, ¿algo me habré perdido? Y la segunda: ¿piensan sus señorías que cambiar la nomenclatura va a conseguir mayor representación? Es verdad que la Academia de la Lengua aún no ha incluido el término “postureo” en el diccionario, espero que lo haga pronto, porque los ejemplos abundan y su uso se extiende como la mala hierba.