Que el deporte femenino español

Que el deporte femenino español atraviesa un excelente momento lo sabemos. De hecho desde esta tribuna he alabado en más de una ocasión el talento y esfuerzo de las mujeres en un sector mayoritariamente dominado por la masculinidad. Hace muy poco una regatista gallega me comentaba lo difícil que resultaba figurar en las portadas deportivas o en los informativos. El espacio está copado por ellos y de manera notable por los futbolistas.
Dentro de pocas semanas comienzan los Juegos Olímpicos y lo cierto es que antes de empezar ya se ha batido el primer récord. Nunca antes hubo tantas mujeres entre la delegación olímpica. De los 304 deportistas 142 son mujeres, es el mayor porcentaje de la historia. El dato es significativo pues roza la paridad entre mujeres y hombres. Si miramos hacia el pasado la cifra supone un paso de gigante. En los juegos de Los Ángeles de 1984 las deportistas femeninas fueron 16 de un total de 183. Si nos remontamos a los Juegos de 1920 en Amberes simplemente la representación femenina fue cero, ninguna mujer. Cuatro años después la tenista Lilí Álvarez tuvo el honor en París de ser la primera española en participar en unos Juegos Olímpicos y alcanzó los cuartos de final.
La noticia es por tanto reconfortante y puede serlo más aún si se confirman las expectativas: España podría conseguir 17 medallas, 9 de ellas serían de mujeres, seis de hombres y dos en categorías mixtas.
Esta es la cara positiva de estos juegos que nos tendrán pegados a la pantalla durante parte del verano. Lástima que no se tuviese en cuenta las más de 75.000 firmas que pedían que la nadadora Mireia Belmonte fuese la abanderada de Brasil 2016. Será Rafa Nadal, sin duda merecido reconocimiento, pero contar con una abanderada hubiese mitigado la injusticia de que en 21ocasiones, desde 1920 en Amberes hasta Brasil de 2016, sólo dos veces esta responsabilidad haya sido encomendada a una mujer. Hubiese sido un gesto hacia las miles de deportistas femeninas que se esfuerzan muchas veces en condiciones de evidente desventaja con respecto a los hombres. Hacia las futbolistas, por ejemplo, que la FIFA obliga a competir en el mundial femenino en césped artificial mientras ellos lo hacen en hierba natural. Son ellas las que acaban los partidos llenas de magulladuras y con las piernas ensangrentadas.
Queda también otra asignatura pendiente. El Comité Olímpico Español ha tenido hasta ahora 18 presidentes, nunca una mujer ha presidido la entidad. Parece como si la historia se empecinara en que las mujeres siempre deben demostrar más coraje, más esfuerzo y más paciencia para esperar su momento. Ya va siendo hora.