Forzar la máquina

La semana pasada le reprochábamos a los empresarios españoles que se quedaran en declaraciones de intención en materia de paridad en la dirección de las compañías, algo, por cierto, que es extrapolable a la administración central. Esta semana compruebo que uno de nuestros socios en la UE decide dar un paso más al pasar de la recomendación a la obligación. El Gobierno británico pretende dar un impulso a la igualdad de género al obligar a las empresas de más de 250 trabajadores a publicar las bonificaciones a sus empleados. Según la Comisión Europea, la brecha salarial en el Reino Unido supera el 20% y parte importante de las discrepancias salariales son las bonificaciones, particularmente en los puestos de máxima responsabilidad.
El sector público también deberá publicar la información correspondiente a los salarios asignados a hombres y mujeres, cosa que ya se hace en el sector privado. El Gobierno de Cameron pretende forzar la transparencia de las empresas, pero también quiere avanzar en la presencia de mujeres en las 350 principales compañías británicas. La desigualdad de salarios entre hombres y mujeres debe ser uno de los caballos de batalla de las políticas de igualdad de cualquier gobierno. La media de la UE en materia de brecha salarial está en el 16,2% según estadísticas del Eurostat del 2011; es decir, la mujer gana una media del 16,2% menos que el hombre. Las diferencias son importantes entre Estados miembro. El porcentaje más bajo es el de Eslovenia con un 2,3% y el más alto es el de Estonia con un 27,3%. El Reino Unido está entre los más elevados mientras que España se encuentra en la media, el 16,2% según Eurostat.
En los últimos tiempos, de manera especial en España, la brecha salarial ha sido utilizada como referente básico a la hora de ejemplarizar la desigualdad. Sin embargo, tampoco es un dato determinante. En primer lugar porque es un indicador sólo de los asalariados y debe completarse con datos relativos a las distintas fórmulas del trabajo femenino. En países donde la tasa de empleo de las mujeres es baja la diferencia en los salarios está por debajo de la media europea, lo que en realidad puede indicar que ese mercado laboral cuenta con pocas mujeres con baja cualificación. Por el contrario, altos índices de brecha salarial, como es el caso de Alemania apuntan a un gran número de mujeres que trabajan a tiempo parcial. Cuidado, pues, con la interpretación de las estadísticas. En todo caso lo más relevante de la medida del Gobierno británico es que esboza el concepto de obligatoriedad en la aplicación de las medidas de igualdad en las empresas. Los sindicatos ingleses aplauden, pero piden más, incluir a las empresas medianas y sancionar a las que no cumplan las reglas. ¿No ha llegado el momento de forzar la máquina?
(*) Carla Reyes Uschinsky es presidenta de
Executivas de Galicia