El ejemplo del Lugo

A veces los pequeños son los que dan el ejemplo a los grandes. Es el caso del Club Deportivo Lugo, un equipo de futbol de Segunda División pero que en materia de igualdad pasa a primera. El juego de palabras es barato pero cierto.  Es el primer equipo gallego en contar con un Plan de Igualdad. Es una de esas pocas empresas que sin estar obligada por la ley 3/2007, al contar con menos  250 trabajadores, decide adoptar un plan de manera voluntaria. Cierto es que su plantilla es mayoritariamente masculina: 81 trabajadores, 74 hombres y 7 mujeres, pero es que la ley en materia de igualdad no discrimina a las empresas por el género de sus trabajadores (solo faltaría) sino por el número. Se trata de que el plan garantice la igualdad de oportunidades entre sexos, sea cual sea la relación numérica entre ellos.
Puede no parecerlo pero los equipos de fútbol son empresas, algunas tanto o más rentables que muchas cotizadas en bolsa. Es más, produce escalofríos saber que el negocio del fútbol representa el 1% de nuestro Producto Interior Bruto (PIB), por tanto no estamos hablando de un sector marginal.  
El fútbol ha sido siempre un deporte masculino por excelencia. Precisamente por el tamaño del negocio que genera es también un eficaz divulgador de los estereotipos más machistas. De ahí la trascendencia de que un club pequeño, de segunda división, opte por asumir el compromiso que implica un Plan de Igualdad cuando nada ni nadie le obliga a ello. 
Además de cumplir con la igualdad salarial, con la flexibilidad horaria para todos los trabajadores, con la equidad a la hora de formarse, el Lugo ha elaborado dos guías que han sido distribuidas entre toda la plantilla, una sobre conciliación y otra sobre la utilización de un lenguaje inclusivo. También ha comunicado a toda la plantilla el Plan de Igualdad y ha renovado su web para adaptarla desde el punto de vista que transmita una imagen más equilibrada. Y otra buena noticia, tal vez la mejor: el Lugo cuenta desde hace nada con equipo femenino. Las primeras 16 jugadoras empezaron a entrenar y a jugar el pasado mes de agosto, aun se está completando el equipo. Ellas son sin duda la mejor demostración del compromiso de este club con la igualdad de oportunidades. A ellas les queda todo por hacer. 
El Club Deportivo Lugo ha hecho los deberes en materia de igualdad. Ahora le queda la tarea, quizá más difícil pero no imposible, de darnos la gran alegría y subirnos a Primera. 

El ejemplo del Lugo

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