• Jueves, 20 de Septiembre de 2018

A vueltas con la hora

Ahora el gran debate, fuera del sempiterno asunto catalán, es si cambiamos

Ahora el gran debate, fuera del sempiterno asunto catalán, es si cambiamos o no de hora. La verdad es que nunca he terminado de entender por qué forzamos las agujas del reloj y cuanto más investigo para encontrar una respuesta que mi cerebro -poco dado a las ciencias- consiga descifrar, menos me aclaro. Leo y escucho a físicos que afirman que el cambio no sirve para nada y a otros que aseguran que debemos seguir con la mecánica de cambiar en otoño y en primavera. Hoy mismo he leído las declaraciones de un catedrático de Física de la Universidad de Sevilla: “lo del huso horario es una patraña...”
Hasta ahora he entendido que el cambio de hora suponía un mayor y mejor aprovechamiento de la luz solar y una mayor productividad. Abierto este debate por el presidente de la Comisión Europea al anunciar que se abandonará el sistema de adelanto y retraso cabe pensar que las argumentaciones económicas no son tan sólidas. Lo que es seguro y probado es que España necesita un cambio de horarios pero no del reloj solar, sino del laboral.
Nuestro problema para ser más productivos, más competitivos y más igualitarios en materia de sexos es el horario de trabajo. Somos de los europeos que más tiempo pasamos en nuestro empleo y sin embargo estamos muy mal situados en cuanto a productividad. Lo dice el estudio “La productividad de trabajo y la conciliación laboral” realizado por el EAE Business School este año. Los españoles trabajan una media de 1.695 horas cada año. Estamos  entre los países que más trabajan del mundo,  pero la productividad por hora trabajada está en el 31%. Noruega es el país con mejor productividad, un 80% y sus habitantes trabajan bastante menos: 1.424 horas, lo mismo que Alemania o que Dinamarca. Pero todo esto usted ya lo sabe ¿verdad?
Hace tiempo que usted sabe que echamos muchas horas en la oficina, en la fábrica, en las granjas, en los comercios; sabe también que estar no es sinónimo de trabajar. Pero tal vez no sepa que en España cada año –diariamente– casi 800.000 personas no acuden a trabajar (con justificación o sin ella) y que esto supone una pérdida económica para las empresas de más de 50.000 millones de euros. Es posible que tampoco sepa usted que hace años el Congreso aprobó por mayoría de los partidos que entonces estaban representados (ahora ya no son los mismos) un informe de expertos que recomienda que cambiemos nuestra jornada laboral y pasemos a la jornada intensiva que tienen la mayoría de nuestros vecinos. 
Recomiendan que el horario de las escuelas se adapte al laboral, en orden a facilitar que padres y niños tengan horarios similares. Recomiendan que las televisiones adapten sus prime time a horarios razonables porque difícilmente se es productivo si el programa favorito acaba a la una de la madrugada y hay que levantarse a las 6… ecomiendan que los comercios hagan también horario intensivo hasta las 18 horas, recomiendan la flexibilidad laboral, etc. Pero usted también sabe cómo va la política… Y, por lo mismo, probablemente intuya que ese informe de expertos está desde hace tiempo en algún lugar acumulando capas de polvo...