lunes 14.10.2019
La Opinión de
José Romero P. Seguín
José Romero P. Seguín

Perversión democrática

El asalto real y la real destrucción de la democracia no la producen los dictadores. Ellos, es cierto, la pueden derogar en lo formal,...

Vox y nos

La voz que emociona, que conmociona, que ordena, que dispone, que impone, que opone; la del oprimido, la del opresor, la de la...

Piedra roja sobre piedra gris

afirma el poeta César Vallejo en el poema “Piedra negra sobre una piedra blanca”: “Moriré en París con aguacero,/ en un día del que...

La infanta

En el bronco paisaje humano de nuestra acción política, el de los huidos y constituidos, el de los comunistas de salón y el de los...

Otoño

Glosa la poeta desesperacionista Loto P. Seguin: “El otoño no es una contienda,/ pero como si lo fuese,/yacen por el...

Evolución y no revolución

¿Qué busca un centroamericano en las calles en una ciudad del Norte, alimento, riqueza, dignidad…?

Desahogo

Al margen de la patada en la boca a la división de poderes que supone pedir públicamente que se excarcelen

Exabrupto social

Ese parece ser el espacio natural de los ciudadanos de este país frente a la soberana responsabilidad de gobernarse

Salud democrática

La salud de la democracia la define su capacidad para controlarse a sí misma

 

1 de octubre

dieciocho de julio, 23 de febrero, el diario de los crímenes de ETA

El tomate

Crece la pobreza y los pobres; mengua la riqueza, aumentan los ricos.

La posverdad

No es, como se afirma, un punto intermedio entre la verdad

“Agostía”

Agosto podía ser nombrado, por lo indolente y rumboso de su naturaleza, la decimoctava autonomía del reino.

Inhumana humanidad

se podría hacer alguna gracieta a propósito de la quedada presidencial

Artículo destacado

Genealogía

En Marcelín-Riós hay un castaño tan alto y frondoso que si te atreves a escalarlo sin temor a extraviarte en el laberinto de su fronda, ni miedo a fenecer presa del mal de altura, te será permitido contemplar las prodigiosas fuentes del rocío de las que nacen mansos los ríos que alimentan los bravos mares, y las calmas mareas, que perlan de dulces lágrimas los cielos de los suelos, y los altos…
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