Sobran los motivos

Desde la justicia española hasta Naciones Unidas piden explicaciones

Pillados por el cinto

Mientras los españoles nos apretábamos el cinto, una banda

Paisaje desolador

Para empezar algunas obviedades: en España gozamos de una democracia homologable

Increíble, ¿no?

En mi barrio hay una casa de veintisiete pisos y en su patio llueve cuando llueve en los demás

Canallas y héroes

La autoridad es reacia a admitir errores y busca a su alrededor culpables. Y aquí los hay

Va de nacionalismos

Un compañero de colegio decía siempre “yo soy de Bouzas”, cuando alguien le preguntaba por su nacencia

Ojo a los huracanes

dos afirmaciones para dejar clara mi opinión: ningún país democrático

¿Solución? Las urnas

La mejor solución para de una vez por todas aparcar el “procés”

Ardor guerrero

Todos sabíamos que el pretendido referéndum era ilegal. Un paso hacia el vacío, una provocación y que el Estado

Cuarenta años ya

dos colegas de la sauna, Juan y Domingo jubilosos jubilados de Correos

Hablar sin pensar

Aquí en este país –por cierto,  como dijo Urkullu, una de las tres nacionalidades

Hartos y cabreados

Palabra que hay vida al margen del “procés”, pero es –como durante la dictadura algunas películas ¿recuerdan: 3-R o 4?– reservada para mayores y, a veces

Mentirosos habituales

Recuerdo un artículo de Enrique Santín, jurista y profesor universitario, sobre el engaño y la mentira,

Mejor que se entiendan

La pregunta del millón es si la alianza entre la Marea y el Partido Socialista tiene largo recorrido o, como casi siempre

Y aquí, ¿qué?

Vale. Ya están ahí, según el mapa a la derecha, enzarzados en feroz discusión debatiendo sobre asuntos del corazón y, también no se equivoquen, del estómago,

La música y la letra

En el reciente, y merecidísimo, homenaje a Zedda, en un momento del espectáculo un espectador advirtió al director de la orquesta

La cara B

Hablamos aquí de la “caja B”, el plan “B” y ahora, cuando, según se mira el mapa, los unos y los otros se tiran los trastos a la cabeza