sábado 16/1/21

El triunfo de los débiles

A veces se abren claros entre los nubarrones. La lluvia inmisericorde deja de golpear por un momento. Un respiro. Para recobrar las fuerzas y seguir la lucha. La sonrisa es tímida, pero esperanzada. La justicia europea nos recuerda que existe el sol y nos ofrece un paraguas por si arrecia el temporal. Declara abusiva la ley hipotecaria española.

A veces se abren claros entre los nubarrones. La lluvia inmisericorde deja de golpear por un momento. Un respiro. Para recobrar las fuerzas y seguir la lucha. La sonrisa es tímida, pero esperanzada. La justicia europea nos recuerda que existe el sol y nos ofrece un paraguas por si arrecia el temporal. Declara abusiva la ley hipotecaria española. Denuncia que vulnera la normativa comunitaria porque no garantiza a los ciudadanos una protección suficiente frente a las cláusulas leoninas de las hipotecas. Propone que se permita a los jueces alegar lo injusto de estas condiciones y paralizar los desahucios. Es el triunfo de los débiles. Los arrastrados por una crisis feroz, que arrasa negocios, hace interminable la cola del paro y acaba con el futuro por el que se había trabajado durante años. No son irresponsables, ni inconscientes, aunque haya quien quiera verlos así. Esos son otros.

La España desalojada, la que está cerca de perder su hogar, la activista y la que atiende consternada al drama miran ahora al Gobierno. Está obligado a corregir una ley contra la que se ha alzado la voz en las calles y se ha invocado la conciencia de la clase política. Una norma que ha sido condena a muerte, a desamparo y a desconsuelo. El compromiso con el que los dirigentes trataron de acallar las críticas y acercarse a una sociedad a la que no ven ni escuchan está diluido en interminables luchas de poder. Los bandos se enrocan en sus posiciones, ceder es perder. Los días pasan, los discursos se suceden y nada cambia.

Pero la tragedia no se detiene. Las familias siguen contando las horas y esperando un milagro. Sumamos víctimas. Continúan resonando las súplicas. Y las propuestas. Dación en pago, alquiler social, paralización de los desahucios. Ideas que salen del pueblo y se topan con el muro de la política, cada vez más alto. Ayer se derribaron algunas piedras. El hombre que inició la cruzada contra la ley hipotecaria española recibía emocionado la noticia de la sentencia de Luxemburgo. El juez de Barcelona que había alertado con sus dudas al Tribunal Europeo era un héroe. Hay otros muchos que querrían impartir justicia en lugar de tener que actuar como cobradores. Acaban de abrirles el camino.

Comentarios