• Viernes, 19 de Octubre de 2018

No volver a cometer el mismo error

ahora mismo, cientos de personas trabajan intentando devolver la normalidad a Mallorca. Todavía falta por localizar a una de las víctimas y por evaluar, más allá de las pérdidas humanas, los daños provocados por la tromba de agua. Sin embargo, lo más triste de esta situación es que se podría haber evitado, o al menos haber conseguido que su resultado hubiera sido menos trágico. Hace años que se alertó de la situación en la que se encuentra Sant Llorenç, en una ubicación de riesgo y con un alto índice de posibilidades de sufrir devastadoras riadas. Es cierto que nadie se puede esperar que durante dos horas estén cayendo del cielo más de doscientos litros de agua por metro cuadrado. Es verdad que resulta imposible predecir con exactitud la presencia de un tren de tormentas descomunal, pero también es verdad que es preciso tomar medidas y, de una vez, atender a los mapas de zonas inundables.