martes 26/1/21

EL ÚNICO RESPONSABLE

El Consejo de Estado fue ayer tajante al asegurar que la nueva consulta que plantea Artur Mas es todavía peor que la primera, puesto que omite algunas de las más elementales garantías que deben regir en todo referéndum. Sin embargo, hace tiempo que todo el mundo sabe que si hay algo que poco importa al frente independentista que rige los destinos de Cataluña es garantizar el Estado de Derecho. Al fin y al cabo, el propio presidente catalán asegura sin el más mínimo rubor que “es de cobardes usar el Constitucional para un trabajo que debería ser político”.

Alguien tendría que explicarle a Mas que no es de cobardes, es lo que marca la Constitución que es la ley última de este país. Y que lo que en realidad es de cobardes, es ampararse en en otros para cometer una ilegalidad. Porque, al final, el president retiró su consulta en el momento en el que falló el Constitucional y supo que, si seguía adelante, podría ser detenido, juzgado y condenado. Hace ya demasiado tiempo que la cuestión independentista se le fue de las manos a un político que no supo medir sus amenazas y que, en el fondo, lo único que buscaba era más dinero, no se sabe si para que unos cuantos se lo siguieran llevando a paraísos fiscales o si para intentar tapar los agujeros creados por su nefasta gestión. Él encendió la mecha y ahora pretende que una consulta por internet y en cajas de cartón le sirva de coartada, pero ya son pocos los que compran esa idea. Sus socios de Esquerra son los primeros en no hacerlo, pero le aguantan a la espera de que en las próximas elecciones se vean encumbrados a una mayoría absoluta cuyo único responsable será él mismo.

El Consejo de Estado fue ayer tajante al asegurar que la nueva consulta que plantea Artur Mas es todavía peor que la primera, puesto que omite algunas de las más elementales garantías que deben regir en todo referéndum. Sin embargo, hace tiempo que todo el mundo sabe que si hay algo que poco importa al frente independentista que rige los destinos de Cataluña es garantizar el Estado de Derecho. Al fin y al cabo, el propio presidente catalán asegura sin el más mínimo rubor que “es de cobardes usar el Constitucional para un trabajo que debería ser político”.

Alguien tendría que explicarle a Mas que no es de cobardes, es lo que marca la Constitución que es la ley última de este país. Y que lo que en realidad es de cobardes, es ampararse en en otros para cometer una ilegalidad. Porque, al final, el president retiró su consulta en el momento en el que falló el Constitucional y supo que, si seguía adelante, podría ser detenido, juzgado y condenado. Hace ya demasiado tiempo que la cuestión independentista se le fue de las manos a un político que no supo medir sus amenazas y que, en el fondo, lo único que buscaba era más dinero, no se sabe si para que unos cuantos se lo siguieran llevando a paraísos fiscales o si para intentar tapar los agujeros creados por su nefasta gestión. Él encendió la mecha y ahora pretende que una consulta por internet y en cajas de cartón le sirva de coartada, pero ya son pocos los que compran esa idea. Sus socios de Esquerra son los primeros en no hacerlo, pero le aguantan a la espera de que en las próximas elecciones se vean encumbrados a una mayoría absoluta cuyo único responsable será él mismo.

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