La plácida estancia de los okupas en la Comandancia

LA psicomotriz Claudia Delso es miembro destacado del pelotón de los torpes de la Marea, nasía pa’ganá, –tan solo un concejal está fuera de esa categoría–, pero nunca se le podrá agradecer suficientemente su disparate de redistribuir A Coruña en 305 barrios –que incluyen zonas asimétricas, postfuncionales, calcificadas...–, ya que así frustró el principal anhelo vital de Iago Martínez, el Rasputín de Teis: desordenar el movimiento vecinal. Sin embargo, ese acierto no compensa la cadena de desaguisados que orla su labor en María Pita, en la que ocupan un lugar destacadísimo los procesos participativos. Su última exhibición la protagonizó el martes durante la reunión con los vecinos de la Ciudad Vieja para tratar el desalojo de la Comandancia de Obras. Cuando uno de los asistentes le pidió que se dejase de rollos y fuese concreta, ella respondió: “Estoy yendo a lo concreto: abrir un proceso de trabajo colectivo calendarizado”. Si esperaba una ovación como premio, no la recibió. Pueden estar tranquilos los okupas; mientras Delso ande por el medio no los desaloja nadie. FOTO: delso y fraga, durante su actuación en la ciudad vieja | patricia g. fraga