viernes 23/10/20

Una pareja ciclista de lo más efímero

HAY noches que marcan para toda la vida; aunque solo sea una deja una señal imborrable. Fue lo que le ocurrió a Miguel Indurain con Pedro Delgado. Compartieron la habitación del hotel durante una jornada en una concentración y nunca más volvieron a dormir juntos. Para Indurain, que tenía que controlar su peso, era tortura, ya que al volver de darle a los pedales se encontraba a Perico comiendo “un bocadillo, unos pastelitos, una cerveza...” y él sentía un hambre atroz, pues debía limitarse a zampar “un poco de muesli”. Delgado añade un dato más: “Además eché algún gran eructo”. A ver si fue cosa de los modales. FOTO: miguel indurain | aec

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