• Martes, 13 de Noviembre de 2018

El malo de Chantada era en realidad un cerdo

 

UNO piensa en un acusado, sentado en el banquillo, cara a cara con el juez, y se imagina a un tipo mal encarado, con maneras de chulo y más tatuajes que Sergio Ramos. Sin embargo, los malos de Chantada son de otro estilo. Al menos, el que acaba de pasar por el juzgado para responder de un delito de desacato, pues cuando la Guardia Civil le pidió que se identificase después de que hubiese montado una bronca en un bar, respondió con un sonoro pedo. Ya en el calabozo, lo primero que hizo fue orinar en la puerta. A ver si no le cae encima también un imputación por delito medioambiental, porque el CO2 de la ventosidad es más contaminante que las emisiones de un motor diésel. ¿Qué tal si la condena incluye que trabaje una temporada en una granja de cerdos? Estaría como en casa.