martes 27/10/20

Una legislatura vista para sentencia

tiene que ser muy duro eso de estar en el pellejo de Sánchez. Por un lado tiene a unos socios de investidura que no son tal. Aunque parece que ahora se está dando cuenta, en realidad son unos mercaderes, capaces de ceder su voto al candidato al que le pueden sacar un mayor rédito. Y lo hacen ahora, en medio de una brutal pandemia como lo hicieron antes, cuando no había una alerta sanitaria pero su respaldo se medía en competencias, carreteras o infraestructuras. Y, del otro, tiene al Partido Popular que aunque solo sea por presentarse como una alternativa no le puede dar su respaldo. No al menos como desearía Sánchez, que es amigo de los cheques en blanco y los apoyos incondicionales. Por paradójico que resulte, ahora mismo, solo le queda Ciudadanos. Y de esta formación se aprovecha. Del desesperado intento de Inés Arrimadas por volver a llevar a la formación naranja a la centralidad política. Y aunque sea a costa de recortar en 15 días su ansia de estado de alarma, consigue su voto. Y lo peor es si mira a su lado. Ahí tiene a Pablo Iglesias, dispuesto a ponerse medallas, aunque no les correspondan y aunque sea a costa de cometer una deslealtad con sus compañeros de la mesa del Consejo de Ministros. Más allá de lo que suceda en los próximos meses, esta legislatura está vista para sentencia. FOTO: Pedro sánchez | aec

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