miércoles 18.09.2019

Un impulso a la esclavitud infantil

A menudo, y cada vez con más frecuencia, es muy difícil distinguir entre un parque infantil y un bar. Los niños juegan, corren, saltan, gritan... entre las mesas. Sus padres no les hacen ni caso y el resto de los clientes tienen que aturarlos. Sin embargo, en el bar Venus de la localidad muciana de Cieza han dado un paso para amansar a las fieras infantiles. Todo está clarito en un cartel colgado en el escaparate: “Todo aquel niño/a que esté sin supervisión paterna/materna en este bar, pasará a ser propiedad del bar y será vendido como esclavo. Avisaos estáis”. No va a haber producto ni nada en el mercado de esclavos.

Un impulso a la esclavitud infantil
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