sábado 11.07.2020

Ferreiro se dispone a entrar en el mercado inmobiliario


SU aventura empresarial será todo lo criticable que se quiera por tratarse de un dirigente de Podemos, pero no cabe duda de que el novel especulador inmobiliario Ramón Espinar ha creado escuela y ¡a qué velocidad!, porque han pasado solo unos días desde que se tuvo conocimiento de su pelotazo y la Marea, nasía pa’ganá, ya está decidida a meterse de lleno en el mundo del ladrillo. Mejor dicho, en el mundo del no ladrillo, para ponerlos ella; no, es que Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, vaya a pluriemplearse como albañil –una cosa es atribuirse la condición de xente do común y otra serlo–, sino que pretende que el Ayuntamiento compre solares vacíos y viviendas susceptibles de rehabilitación para ampliar su parque inmobiliario... ¡Ah!, que el alcalde no se ha inspirado en Espinar, sino en los promotores coruñeses, que hace unos meses le expusieron su plan de crecimiento buscando espacios libre en la ciudad. ¡Ay!, este Ferreiro, chulear las ideas a quienes le informan de sus proyectos... ¡qué pillo! ¿O habrá otro adjetivo que describa mejor su forma de actuar? Con lo rico que es el castellano, no es descartable.

Ferreiro se dispone a entrar en el mercado inmobiliario
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