Al esprint sentado en el coche oficial

A Coruña estaba llamada a ser en el futuro la ciudad soñada por el alcalde de Valencia, Joan Ribó. La ducias e ducias de kilómetros de carril bici que tendrá la convertirían en el paraíso para alguien que cuando estaba en la oposición declaró la guerra al coche oficial y cuando asumió la Alcaldía juró y perjuró que se movería a golpe de pedal –“la bicicleta será mi medio de transporte casi siempre”–. Pero la realidad es bien diferente y en dos años y medio ya supera los 300 desplazamientos en coche oficial. Aún va a tener que recuperar el circuito de fórmula 1 con el que los peperos hicieron tantas trapalladas.