El tremor de Oleiros

UN chileno, acostumbrados como están en ese país a vibrar desde pequeños, y no precisamente con los goles de Alexis o la música de Victor Jara, sino con los temblores de tierra, se partiría de risa cuando le dijese que lo de ayer en Oleiros fue un terremoto. Aquí, en cambio, como ni el Deportivo ni Os Diplomáticos de Monte Alto hacen vibrar a nadie desde hace años, el tremor ya figura en los anales de la comarca. Es verdad que ni se cayó la estatura del Che ni se rompió el puente de A Pasaxe, ni siquiera se desbordó la piscina de A Rabadeira. Y afortunadamente no hubo amenaza de tsunami en la ría, pero a terra tremeu. Para que después hablen del inmovilismo del área metropolitana, de manera especial precisamente en Oleiros. Por cierto, habría que investigar las causas del temblor, porque ya hay quien sospecha que se debe a las obras del tanque de tormentas del que decían que Gelo saldría como submarino al frente de la columna expedicionaria destinada a infiltrarse en el concello de A Coruña.