viernes 23/10/20

El diálogo que ahora rechazan quienes tanto lo pedían

EL Gobierno de Mariano Rajoy parece dispuesto a aceptar el juego revuelto. Es decir, que si Carles Puigdemont y los suyos reculan, se vuelven a barajar las cartas y aquí paz y después gloria. Una oferta más que generosa que demuestra que los populares no están por la labor de seguir dando el espectáculo y que, sin embargo, parece que no les gusta a aquellos que tanto invocaban el diálogo y que ahora no quieren ni oír hablar del asunto. Y es que al president de la Generalitat se le acaba el tiempo (el lunes expira el plazo dado para que conteste al requerimiento del Ejecutivo) y sus socios lo único que quieren es que siga la batalla hasta sus últimas consecuencias. Sin embargo, esa solución no sería más que una especie de suicidio. La supuesta república catalana ha muerto antes de nacer, sin reconocimiento internacional, con una amplia contestación social incluso dentro de Cataluña y, por supuesto, con la fuga de las principales empresas de la comunidad que han demostrado que eso de que el dinero es muy miedoso es la mayor de las verdades. Solo falta por saber si Puigdemont es un suicida o si, por la contra, le queda algo de coherencia tras meses de delirio. FOTO: Carles Puigdemont | aec

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