viernes 20.09.2019

La delicada búsqueda arqueológica en el castro de Elviña

TEnÍAMOS la cova Eirós, berce de la interculturalidad, que ahora se considera lo más moderno de lo moderno, pero que ya estaba de moda en Galicia hace 10.000 años, pues, según los arqueólogos, entre esos penedos e rochas de Triacastela tenían su casita los últimos neandertales del norte de la Península, que llegaron a coexistir con los primeros humanos modernos. Incluso da la impresión de que algunos de los habitantes de la versión enxebre de Atapuerca han sobrevivido hasta la actualidad y hasta los hay que ocupan puestos de responsabilidad. Solo hay que ver lo que está haciendo la Marea, nasía pa’ganá, con el castro de Elviña para reafirmarse en esa teoría de la evolución de los galaicos. El castro es bastante más moderno que la gruta, pero, en cambio, su futuro es mucho más negro. A los mareantes no se les ha ocurrido mejor cosa que ir a remexer en el yacimiento de la croa utilizando una excavadora, instrumento delicado donde los haya. Como caigan al terreno unas gotas de gasolina del depósito de la pala, aún dirán que A Coruña ya tenía refinería desde antes de Cristo. FOTO: la excavadora arqueóloga del castro de elviña | pedro puig

La delicada búsqueda arqueológica en el castro de Elviña
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