Jueves 15.11.2018

Cuando en juego también hay votos

poco ha durado la opción del diálogo entre el Gobierno central y el de la Generalitat. La verdad es que por un momento pareció que de verdad Torra y los suyos tenían ganas de pasar página, abandonar la locura y volver al redil. Pero, en realidad, ha quedado muy claro que lo suyo es la vía de salto al vacío, aunque para conseguirlo tengan que destrozar a la sociedad catalana, cada día más enfrentada. La guerra de los lazos amarillos no es más que el primer asalto de un combate que, si alguien no lo remedia poniendo algo de cordura, amenaza con seguir creciendo en intensidad y violencia. Y, con las elecciones locales a la vuelta de la esquina, llama poderosamente la atención la actitud de algunos políticos como Ada Colau, quien anunció que no acudirá a los actos de la Diada ya que los ve independentistas. Pues sí que tardo tiempo Colau en darse cuenta del percal. A lo peor ya lo sabía y ahora el problema es que su presencia junto a los secesionistas le puede restar un buen puñado de votos. FOTO: Ada Colau, pensando sus próximos pasos | aec

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