Jueves 17.01.2019

Cuando la incapacidad más absoluta se convierte en arte

Del mismo modo que existe el premio limón, los antiOscar y hasta los Nobel alternativos, habría que instaurar algún tipo de galardón que sirviera como reconocimiento a los peores gestores públicos. Solo así los mareantes herculinos podrían poner algún tipo de premio en su paupérrimo currículum de éxitos. De entrada, su pésima gestión ha provocado que la ciudad haya perdido treinta millones de euros en ayudas. Programas como los Eidus, los Smart City o las Áreas de Rehabilitación Integral pasaron de largo sin que desde María Pita se hiciera algo por lograr que los fondos engordaran las arcas públicas. Pero es que, además, esta misma semana se sabrá si se pierden los 15 millones de superávit que dejaron las cuentas de 2017 y que están en el aire debido al tiempo que tarda el Ayuntamiento en pagar sus facturas. Y, también, en los últimos años quedaron sin ejecutar 130 millones de euros destinados a inversiones. A la vista de estos datos, o una de dos, o A Coruña no necesita ningún tipo de obra o inversión, o el equipo de Gobierno está formado por una panda de inoperantes.

Cuando la incapacidad más absoluta se convierte en arte
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