martes 1/12/20

Un caso de estudio en la Santa Sede

CUENTAN que Foucellas abandonaba con frecuencia su escondite, se vestía de cura y acudía a los partidos del Deportivo en Riazor. La suya no era la única sotana que se veía por el estadio; fuera ya del intrusismo canónico, Rafael Taboada, abad de la colegiata, era un asiduo del palco. Incluso Rouco Varela tiene fama de ser un fervoroso deportivista. La relación eclesial-futbolera se mantiene viva y si Andone pidió el lunes la intercesión divina para evitar el descenso, Adrián confesó el martes que tiene fe en la salvación. Pues que la mantenga, porque el ateísmo, el agnosticismo y hasta la apostasía crecen sin parar entre la afición. FOTO: adrián | aec

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