Martes 20.11.2018

Caballero inicia el curso en un estado de forma envidiable

MOURIÑO –con “ñ”, que en la fala viguesa quiere decir persona cabal, por contraposición con Mourinho con “nh”, que en la fala de un poco más abajo quiere decir persona asalvallada– no se lleva bien con el todopoderoso Caballero, don Abel. Es una pena, porque el alcalde está en plena forma, tanto que si el Turco Mohamed lo llamase para un partido en el que estuviera corto de jugadores, eclipsaría al mismísmo Iago Aspas. El regidor vigués demostró esa excelente condición en el pleno municipal convocado para debatir el accidente de O Marisquiño: “No hay nada que investigar en el Concello”, sentenció y ni comisión para analizar el suceso ni farrapos de gaita. Recordó al Caballero de hace unos años, aquel que llevaba colgado del cinto un Magnum 45 para imponer la ley a este lado del río Lagares (“Voy a acabar con la inseguridad en las ferias. Los delincuentes no van a tener respiro”). Y es que tal vez, disimulado bajo la chaqueta, portaba el pistolón, porque en una funda sobaquera iba a cantar mucho, aunque cuando uno es todopoderoso igual hasta enmascara un cañón y nadie se entera.

Caballero inicia el curso en un estado de forma envidiable
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