La situación de la droga en la calle empieza a tener ciertas reminiscencias a los años duros de la heroína, en los años ochenta. Los vecinos de O Castrillón y de la avenida de Finisterre están preocupados por la inseguridad de la misma manera que la Policía, pues los sindicatos policiales aseguran que no hay agentes suficientes.
