Ayer se pasó por Riazor el Oporto. Y aunque fuese sólo un amistoso, más de uno sintió ese escalofrío de un doloroso recuerdo y la eterna pregunta: ¿y si hubiese sido de otra manera? Tras más de 20 años, los fantasmas de aquella semifinal de Champions sobrevolaron de nuevo Riazor, aquel partido que podría haber cambiado la historia moderna del Dépor.
