Allí en lo alto de San Pedro, entre laberintos y cañones, se levanta la impenetrable Cúpula Atlántica. Resulta que su concesionario es el dueño de Árbore da Veira, también en el monte, y se muestra atónito de que, un año después de que Inditex revitalizara el espacio con conciertos y cultura, desde María Pita todavía no le han devuelto las llaves.
