Pocas cosas hay más desagradables, aunque digan que trae suerte, que pisar lo que algún perro ha dejado en la acera. Ahí el animal no es el cuadrúpedo, que tiene poca culpa, sino el bípedo. Hay 18 humanos a los que el Ayuntamiento les entregó el año pasado la receta para que no se les vuelva a olvidar recogerlo: una preciosa multa. Y aún pensarán que es una caca.
