Siempre se habla de la cuesta de enero pero poco se dice de la cuesta de septiembre, un ochomil rompecarteras donde los haya. Llega la vuelta al cole, con libros que parecen forrados con láminas de oro, además de comedor y otros gastos escolares. También están los que tienen la tarjeta como papel de fumar tras las vacaciones. Septiembre va a ser duro.
